¿Quién es este nuevo tipo de facilitador? ¿Quién es este héroe que puede estar presente?
Les diré de inmediato quiénes no son.
No son gurús.
No son chamanes salvadores.
No son guías a "otros mundos".
No son maestros de la verdad ni portadores del significado último.
Todo lo contrario: las figuras más discretas de la sala.
Un nuevo tipo de facilitador es alguien que no se convierte en el centro de la experiencia de otra persona.
Su trabajo comienza con una habilidad simple y poco común: estar presente sin interferir.
Su labor es crear el espacio para que tu proceso interior pueda desarrollarse con seguridad.
No guían a las personas.
No interpretan las experiencias.
No explican "lo que realmente fue".
No se apropian de las experiencias ni las incorporan a su propio mito.
Crean el espacio para que el proceso interior pueda desarrollarse por sí solo.
Esto requiere madurez, no carisma.
Silencio, no voz. Presencia, no un rol.
No trata, no sana, no promete transformación. Su trabajo es la seguridad.
La seguridad no es control.
Es la ausencia de violencia.
La ausencia de intrusión.
La ausencia de explotación de la vulnerabilidad.
Un nuevo tipo de facilitador no necesita ser creído.
No construye una figura de autoridad a su alrededor.
No reúne seguidores.
No convierte la experiencia en dependencia.
No añade significado, sino que elimina interferencias.
No te guía, sino que camina a tu lado. Sin interpretar, sin explicar, sin sacar conclusiones por ti.
Si, después de interactuar con él, una persona siente:
— más autonomía,
— más claridad,
— más capacidad de confiar en sí misma,
— menos necesidad de él, entonces lo hizo todo bien. Idealmente, emerges de la experiencia no recordándola, sino recordándote a ti mismo.
Esto suena simple, pero en la práctica, es una de las formas más difíciles de presencia.
Porque necesitas ser capaz de mantenerte al margen cuando realmente quieres ayudar.
Necesitas ser capaz de permanecer en silencio cuando alguien busca respuestas.
Necesitas ser capaz de no ser significativo cuando se te ha confiado la vulnerabilidad.
Este rol requiere disciplina interior.
La capacidad de soportar el dolor ajeno sin apropiárselo.
La capacidad de estar presente en el caos sin intentar organizarlo prematuramente.
La capacidad de no usar la confianza como un recurso para la autoimportancia.
El nuevo tipo de facilitador trabaja antes, durante y después.
La preparación no son instrucciones, sino establecer expectativas.
La presencia no es control, sino apoyo.
La integración no es interpretación, sino ayuda para comprender sin imponer.
El nuevo tipo de facilitador comprende la psique, pero no se considera su dueño. Entiende los ciclos de ansiedad, pero no les teme. Sabe cómo se manifiestan el pánico, la disociación y la sobrecarga, y no los dramatiza, pero tampoco los ignora.
En otras palabras, posee un conjunto básico de habilidades:
— psicoeducación,
— comprensión de los ciclos de ansiedad y pánico,
— técnicas de estabilización y desescalada,
— pautas médicas mínimas,
— trabajo con la experiencia posterior.
Sabe dónde está el límite entre "esto es difícil" y "esto es peligroso".
Y, lo más importante, sabe cuándo termina su competencia.
Pero su principal cualidad no es el conocimiento.
Es la ética.
La ética no como regla,
sino como límite interno.
No utiliza un estado alterado para:
— intimidad sexual,
— dependencia emocional,
— explotación financiera,
— influencia ideológica.
El nuevo tipo de facilitador no es superior a la persona a la que acompaña.
No está "más despierto". Simplemente es más resiliente en el momento.
Entiende que una experiencia psicodélica no madura a una persona.
Solo fortalece lo que ya existe.
Y por lo tanto, su tarea no es añadir fuerza,
sino evitar que esta fuerza destruya a una persona desprevenida.
Estas personas no surgen de licencias.
No pueden ser nombradas por decreto.
Surgen de la cultura,
del conocimiento abierto,
de un entorno donde la seguridad es más importante que el estatus.
Esto no es una profesión en el sentido tradicional.
Es una forma de responsabilidad.
Un nuevo tipo de facilitador no es alguien que te lleva a las profundidades.
Es alguien que no te deja ahí solo.